Paso a paso


photo by Myriam

Hace unas semanas fui con unos amigos a Pirineos con el objetivo de subir una montaña, aprovechando la gran temporada de nieve que estamos teniendo este año. Me apetecía ir a la montaña, a la que sólo voy últimamente para esquiar y hacer una caminata con crampones, guetres, piolet, y toda la parafernalia. El pico en cuestión era el Bisaurín, de 2.670m, situado en el valle de Echo. El recorrido partía del refugio donde dormíamos y terminaba 1.100m más arriba, en la cumbre del Bisaurín.

Pese a que nunca lo había hecho con anterioridad, sé que andar por la nieve es algo muy exigente físicamente, y aunque creo estar en buena forma, jamás imaginé que sería algo tan duro. Especialmente salvar los últimos 400m de desnivel en una última pala de algo más de 30º de inclinación y con la nieve empezando a ablandase, ha sido la experiencia más dura física y psicológicamente de toda mi vida. En aquellos momentos, en los que agotado creía que no podía más, recordé que alguien me había dicho una vez que había que ponerse pequeños objetivos a corto plazo, ir paso a paso. Como montañero inexperto, y sobre todo con las piernas ya muy cansadas, para avanzar ante esa inclinación es mejor subir haciendo zetas, como si de un barco navegando en ceñida se tratara, en vez de ir en línea recta. En cada giro, me ponía un objetivo: “voy a llegar a esa piedra” o “tengo que subir hasta quedarme un poco antes de esa cornisa”… la consecución de esos pequeños objetivos intermedios, ajenos a la cumbre, son los que me ayudaron a llegar y a no dejarme que me hundiera y que abandonara.

Algunos días más tarde y con el gusanillo del montañismo (espero algún día llegar a alpinista) metido en el cuerpo vi una película documental sobre la accidentada subida de dos amigos ingleses al Siula Grande, en los Andes peruanos, Tocando el vacío. En ella tras una subida infinitamente más dura e infinitamente más accidentada que la nuestra, uno de los alpinistas, herido gravemente, consigue volver al campamento planteándose pequeños objetivos que iba conquistando arrastrándose de roca en roca.

Hace tan sólo un par de días, leía este post de Bernardo Hernández en el que gracias a la misma estrategia consiguió terminar una larga ruta en bici.

Este último año está siendo para muchos un año muy difícil. Muchos proyectos empresariales están atravesando dificultades y en esta situación es fácil que surja el desaliento. Si bien es vital tener una estrategia clara con grandes objetivos fijados y comunicados a todo el mundo, es igual de importante que nos planteemos pequeños objetivos a corto, retos intermedios que nos permitan superar esta última pala inclinada, y cuya consecución nos ayude a que no que cunda el desaliento al ver la alejada cumbre final y pensar en todo el esfuerzo que nos queda por delante.

Compartir:
delicious digg technorati meneame facebook facebook
Anuncios

  1. Marco

    Muy chulo el post y la experiencia. Qué envidia… 🙂




Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: