Estableciendo nuevos estándares de privacidad

Me encuentro en la treintena (todavía por poco) lo que quiere decir que ni yo ni mis amigos somos nativos digitales. En nuestro círculo de advenedizos digitales, últimamente se repite la discusión acerca de cómo cada uno afronta su presencia en las redes sociales y en Internet en general, y cuánto de nosotros hacemos público en la red. Como somos un grupo (afortunadamente) bastante variado, hay posiciones para todos los gustos, desde el que se “muestra” sin ningún tipo de rubor, hasta el que ni siquiera tiene creado un perfil de Facebook. Yo me mantengo en una posición intermedia, tirando a conservadora, ya que por ejemplo, no cuelgo fotos mías en Facebook, aunque permito que los demás si lo hagan y me etiqueten.

Y en medio de toda esta discusión, en los últimos días leo dos noticias que me hacen reflexionar sobre dónde queda nuestra privacidad.

Leo hace unos días en el blog de Enrique Dans, que se ha publicado un estudio acerca de como de fácil es “desanonimizar” (bonito palabro) datos personales. Me explico, no es rara la publicación de datos de utilización de servicios web, páginas, etc, etc, con fines estadísticos, que previamente han sido anonimizados, es decir, datos de los que se les ha eliminado cualquier campo que incluya información directa que permita la identificación del individuo que generó esa entrada en los datos. Típicamente, se elimina el nombre, apellidos, dirección y número de identificación (DNI, pasaporte o número de las Seguridad Social). Sin embargo, se dejan muchos otros como código postal, edad o sexo. El estudio publicado llega a la conclusión de que utilizando estos tres datos se puede identificar al 80% de la población estadounidense, pensadlo, ¿cuánta gente con vuestra misma edad y sexo vive en vuestro código postal? En estados Unidos se dió un caso con logs de búsqueda de AOL “adecuadamente anonimizados” que hizo correr ríos de tinta

La última que he leído es sobre un proyecto que han hecho unos estudiantes del MIT. El proyecto Gaydar (supongo que GAY + RADAR) analiza los perfiles de facebook y es capaz de determinar con bastante precisión la orientación sexual de una persona. El proyecto, que forma parte de curso sobre leyes y ética en Internet, utiliza factores como el ratio entre hombres y mujeres en tus amistades y su orientación sexual para determinar si eres homo o hetero.

Proyectos como estos basados en el análisis de redes sociales, prometen generar más noticias interesantes (de las que prometo hacerme eco aquí) y seguro que va a hacer replantearse a más de uno como utiliza las redes sociales.

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  1. 1 Estableciendo-nuevos-estandares-de-privacidad : Sysmaya

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