Hocus Pocus está de vuelta

Acabo de regresar de China, de visitar a Bloody Mary. En mi maleta traigo un montón de cosas, muchas de ellas de imitación 😉 pero otras muchas auténticas. Cómo ya apuntaba Bloody Mary en posts anteriores, una visita a China derriba rápidamente un montón de estereotipos. Para empezar la gente. Los chinos son gente tremendamente amigable y abierta, pese a lo que se pueda pensar al ver las estrechas y comunidades chinas que forman en los países a los que emigran, su principal problema es el idioma. La barrera idiomática es su particular “Gran Muralla” (siento el símil carente de imaginación, pero no he podido resistirme) que aísla a las personas que están a cada lado. Casi nadie habla inglés (incluso en grandes ciudades como Beijing, Shanghai o sitios eminentemente llenos de extranjeros como aeropuertos internacionales) y el chino es un idioma muy complicado. Por si fueran poco las incontables variaciones del fonema /sh/ tenemos que sumarle el que se trata de una lengua tonal, es decir, cada sílaba de cada palabra tiene un tono independiente de entre los cuatro que tiene el chino (creo que el coreano es aún peor, tiene cinco) con lo que por mucho que te esfuerces y uno haga sus pinitos con el mandarín, es imposible que te entiendan (yo me tengo que dar un canto en los dientes con que después de tres semanas consiguieran entender Tsingtao, léase “chingtao”, que es el nombre de la marca de cerveza más famosa en China)

Otro estereotipo venido a menos es el que se trata de un país comunista. De comunista ya les queda poco, la foto de Mao en la entrada de la ciudad prohibida y el férreo control sobre la población. Aún así ellos hablan con orgullo del peculiar comunismo chino, “una mezcla perfecta de socialismo y capitalismo“, sic.

Con todo, vengo alucinado de la gente y del país, China es apasionante, dinámica, la puedes ver cambiar en tiempo real (al menos Beijing y las grandes ciudades, el campo tiene que ser otra cosa) como dicen ellos, un león dormido que apenas si ha empezado a desperezarse y ya estamos temblando, quién puede imaginar lo que pasará cuando despierte completamente.

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  1. Perillas

    Yo por cosas de trabajo lo que tengo entendido es que curran un huevo y parte del otro. Si realmente quieren que el leon no despierte, ya puede ir BloodyMary enseñandoles las bondades del tapeo, la siesta, el “hoy no voy que estoy muy malo” despues de una noche de juerga, etc.

  2. Yo también esperaba que currasen muchísimo, pero me sorprendí bastante al llegar aquí. En la empresa en la que estamos nosotros, el ambiente es más que relajado… A las 17,00 están todos ocupando las pistas de badmington y pingpong (sí, tenemos pistas de badmington y pingpong). Lo que sí es cierto es que tienen muy pocos días de vacaciones. Nuestra empresa da vacaciones extra a los empleados y aún así, trabajan unos 250 días al año (en España creo que estamos en los 230 máximo).

    Y, como en cualquier parte, depende mucho del sector en el qué trabajes. En comercios trabajan 12 horas diarias y sólo libran los días de fiesta nacional, unos 11 días al año.




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